Caminar con el rostro

El rostro se ha convertido en la sociedad occidental contemporánea en una ventana. Pero más que un cristal que podría llegar a revelar nuestra identidad, se ha comportado como un dispositivo de control.

Creer en la estaticidad del rostro, como en la estaticidad de nuestro ser en constante devenir es una trampa

This essay is not just an exploration of my physical face; it is about the face we all identify with. It is about more than just what flesh covers my bone structure. It is about reflection, too. What we see or want to see in the mirror.

Chris Abani

Hace algunos meses tuve la fortuna de encontrarme con la escritora chilena Lina Meruane en una universidad estadounidense donde ella se encontraba impartiendo un seminario sobre el rostro. En el breve encuentro que tuvimos, tras una charla magistral que exponía el nexo que la unía con su investigación, logramos cruzar un par de palabras acerca del rostro, su importancia y un caso de relevancia en México: el de María Elena Ríos, saxofonista oaxaqueña que fue atacada con ácido a manos de su expareja, el exdiputado priísta Juan Antonio Vela Carrizal, quien fue aprehendido por autoridades oaxaqueñas hace algunos días en lo que ella califica como un evento orquestado y falso.

Encontrar. Hay personas, situaciones, espacios e ideas que son imposibles de despegar de nuestra mente. Mi conversación con Meruane y el contenido de su charla magistral , Chilestinians: notes on migration, assimilation, and the myth of Palestinian reawakening in Chile, han sido eso para mí. Dos segundos de conversación y yo sabía que era importante hablar sobre María Elena, sobre su rostro, sobre México, sobre la violencia. Emigrar, aunque sea temporalmente, nos vuelve representantes, narradores de lo que nos construye. Hablar sobre México es democratizarlo. La ausencia de su rostro herido nos llevó a preguntarnos por su significado. Podría haber sido que ella hubiese expresado su deseo de no mostrarlo, pero también que se reconoce su valor social.

Si para el sociólogo y antropólogo francés, David Le Breton, el rostro “es la marca de una persona” (43), el borramiento del rostro de María Elena es el robo de su identidad.

Pero, ¿qué significa el que el rostro nos dé una identidad? Para muchas personas, pero en especial mujeres, migrantes y demás individuos precarizados, el rostro funciona como un dispositivo de control. El rostro se ha convertido en la sociedad occidental contemporánea en una ventana. Pero más que un cristal que podría llegar a revelar nuestra identidad, se ha comportado como un dispositivo de control. Y es que la identidad misma ha sido, para aquellos oprimidos bajo un sistema capitalista que privilegia al hombre blanco heterosexual, un mecanismo que determina quién accede a qué derechos y para quiénes estos se vuelven un privilegio.

Me gustaría mencionar a tres escritores que han caminado conmigo en esta búsqueda de faz. Maggie Nelson, quien expone, en The art of cruelty: a reckoning, la exigencia de que el rostro de una mujer se presente feliz, complaciente y resistente. De la misma forma, Meruane relaciona en Volverse palestina su rostro con su discurrir por el mundo: una llave para transitar, o para no hacerlo. Y Chris Abani, en The face: cartography of the void, presenta la lucha interna de vivir con la semejanza del rostro familiar pero no por ello menos conflictivo. El dispositivo se activa una y otra vez. Con el rostro, aquellos que ejercen dominio, producen vigilancia y castigo.

Pero así como el rostro cambia, como todo cambia, nuestra identidad también. Creer en la estaticidad del rostro, como en la estaticidad de nuestro ser en constante devenir es una trampa porque, como dice Isabel Zapata, “nos regala lo imposible: la ilusión de que uno puede apropiarse de lo observado al mirarlo” (29). El retrato, aquello que nos permite inmortalizar, no es sino un vano intento por aprehender. El ácido, aquello que impide al rostro su movimiento natural, es un retratista vil en manos de aquellos que hoy quieren seguir ejerciendo control.

Caminar. Caminar con el rostro, existir con el rostro, ser el rostro. Hoy México necesita más diálogos: menos violencia, menos sexismo, menos racismo, menos clasismo. Hoy México necesita más rostros. Más libertad.

Francisco Tijerina

Investigador

Referencias:

Abani, Chris. The face: cartography of the void. Canadá: Restless Books, 2016.

Le Breton, David. Antropología del cuerpo y modernidad. Argentina: Nueva Visión, 1990.

Meruane, Lina. Volverse palestina. México: Literal Publishing, 2013.

Nelson, Maggie. The art of cruelty: a reckoning. Estados Unidos: W. W. Norton & Company, 2012.

Zapata, Isabel. Alberca vacía. México: Argonáutica, 2019.

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